La gran estafa McFarland (Parte I)
- janire fdez
- 24 nov 2020
- 2 Min. de lectura
¿Alguna vez has soñado con estar en ese festival de ensueño, en el paraíso, con los mejores artistas y rodeado de amigos? En 2017 para muchos, el Fyre Festival de las Bahamas iba a ser el gran evento musical de los últimos tiempos, aunque en este caso lo bonito salió caro.

El Fyre Festival iba a ser algo legendario, para muchos la nueva alternativa al Coachella. Lo vendieron como el mayor festival de la historia, en el que supermodelos, famosos, millonarios y artistas como, Mayor Lazer o Blink 182, permanecerían durante dos semanas en una antigua isla privada del narcotraficante Pablo Escobar.
Para entender mejor la historia comenzaremos por la app “Fyre”, la cuál fue un proyecto de app para fichar artistas para fiestas y eventos. Esta app iba a ser creada por el rapero, Ja Rule y el gran emprendedor, Bill McFarland.

¿Pero quien es Bill McFarland? Antes del festival, fue conocido por ser el creador de Magnises, una tarjeta de crédito hiperexclusiva que había caído rápidamente en el descrédito. McFarland había vendido aquel invento como una llave mágica para abrir el mundo de los ricos y famosos; y el festival que lanzaría su nueva app (“Fyre”) se vendió como lo mismo, otra gran oportunidad de codearse con la élite. Esa élite de la que hablamos, iba a pagar los abonos sin problema; en cambio, los que no pertenecían a ella, se dejaron los ahorros de una vida para ir.
En los vídeos promocionales no aparecía público anónimo disfrutando del gran sueño, sino modelos famosas como Bella Hadid, Hailey Baldwin y Alessandra Ambrosio. A los organizadores se les pidió no airear la conexión con el narcotráfico, pero fue lo primero que hicieron en las redes sociales y tuvieron que irse a la isla de Gran Exuma, donde se hicieron con una zona medio en obras. El mapa del festival ya no tenía forma de pequeña isla, pero nada que no pudiera maquillar un poco de Photoshop.

Los organizadores eligieron el peor momento para invadir la nueva isla: en las mismas fechas se celebraba una especie de regata y no había casas privadas para todos los 'influencers' invitados por McFarland. Cuando el contratista Marc Weinstein, una de las personas decentes que trató de salvar el peor festival de la historia, expuso el problema, McFarland contestó: "Hay que tener una actitud positiva y buscar otro tipo de soluciones".







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